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#ANosaHistoria: Hoy hace 25 años que el Dépor se quedaba a 11 metros de la Liga

14/05/2019 11:50

- Foto: Xosé Castro/La Voz de Galicia -

Tal día como hoy hace 25 años, el 14 de mayo de 1994, el Deportivo acariciaba la gloria, al quedarse a un solo paso del título de Liga de Primera División protagonizando el desenlace más cruel en los 90 años de historia del campeonato nacional.

El Deportivo viene de lograr la primera clasificación europea de su historia, merced a una sensacional tercera plaza en la Liga 1992-1993. Con una alineación de las que se recitan de memoria y apenas fondo de armario, la directiva se propone dotar de mayor profundidad de banquillo al equipo para crecer en sus deseos de alcanzar el primer título de la historia del fútbol gallego.

En el verano de 1993, se suman a la plantilla blanquiazul el portero Elduayen (Burgos), los defensas Voro (Valencia) y Paco (Rayo Vallecano), los centrocampistas Donato y Alfredo (Atlético de Madrid) y los delanteros Manjarín (Sporting) y Pedro Riesco, también del Rayo. Arsenio Iglesias arranca, por segunda campaña consecutiva, a los mandos de la nave blanquiazul.

El equipo inicia el campeonato con tan buen tono que incluso en la 3ª jornada alcanza el liderato, después de vapulear al Real Madrid (4-0) en Riazor. Tras encadenar tres partidos sin marcar, entre los que se encuentra su primera derrota –en casa, por 0-1, ante la Real Sociedad–, el Dépor pierde la cabeza, pero nunca se aleja en demasía de la cabeza de la tabla. Una serie de 5 victorias en los 7 partidos posteriores devuelven al equipo, tras vencer al Racing de Santander en el último suspiro del duelo de la 14ª jornada merced a un espectacular gol de libre directo de Bebeto, a la primera posición.

Ese puesto lo defiende el Deportivo merced a un brillante desempeño, que incluye solo 2 derrotas más –en el Bernabéu por 2-0 y por 3-0 en el Camp Nou– y una serie de 5 victorias consecutivas, de la 30ª a la 34ª jornada: 4-1 al Athletic, 2-5 en Oviedo, 2-1 al Atlético, 0-1 en Santander y 2-0 al Tenerife.

Tras haber llegado a contar con hasta 5 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el equipo coruñés llega a 4 jornadas de la conclusión con 3 puntos –la victoria todavía vale 2– sobre el Barcelona. El cuadro azulgrana protagoniza una segunda vuelta prácticamente inmaculada, a partir de una sonrojante derrota (6-3) en La Romareda, en la 23ª jornada.

Dos empates sin goles ante equipos de la zona baja, Lleida y Rayo Vallecano, unidos a sendas victorias azulgranas por 4-0 –en Balaídos y ante el Sporting en la Ciudad Condal– reducen la ventaja deportivista a 1 solo punto con 2 choques por delante. En la penúltima jornada, los blanquiazules juegan en Las Gaunas provisionalmente superados por el Barcelona, que gana el sábado en el Bernabéu (0-1) un partido en el que el Madrid tiene en sus manos dar la Liga al Deportivo. Los goles de Donato y Manjarín en Logroño permiten que los blanquiazules se planten a 90 minutos del final del campeonato dependiendo de sí mismos para alzarse con el título.

Deportivo-Valencia y Barcelona-Sevilla. El 14 de mayo de 1994, a partir de las 20:30 horas, los dos candidatos al cetro liguero juegan bajo el calor de su afición. El Dépor lo hace con ventaja. Sabe que si gana es campeón. Y que incluso puede serlo aún sin vencer, siempre que logre el mismo resultado que se dé en el Camp Nou.

Arsenio Iglesias pone en liza al equipo más repetido de la temporada, con excepción de Claudio, lesionado. A saber, Liaño; López Rekarte, Voro, Djukić, Ribera, Nando; Donato, Mauro Silva, Fran; Manjarín y Bebeto. Por el Valencia de Guus Hiddink, que ocurra lo que ocurra acabará en el 7º puesto –sin acceso a competiciones europeas–, juegan González; Quique Flores, Serer, Camarasa, Giner; Mendieta, Arroyo, Fernando, Álvaro; Mijatović y Gálvez.

La primera alegría llega desde Barcelona. Simeone adelanta al Sevilla en el Camp Nou a los 12 minutos. Aunque Stoichkov empata (minuto 20), los nervionenses vuelven a llevar la alegría a Riazor al filo del descanso, gracias a un gol de Šuker. En Riazor, hasta entonces, González, que juega debido a la expulsión del portero titular Sempere en la jornada anterior, frena las escasas acometidas de un nervioso Dépor. Entre ellas, un remate a quemarropa de Donato a la salida de un córner que detiene, prácticamente sin querer, con su rostro.

Al descanso del último partido, el Deportivo es campeón. Poco cambian las cosas en el municipal herculino en el arranque de la segunda parte. Solo un disparo de Rekarte levanta el "uy" en la grada. Casi al mismo tiempo, en el minuto 50, Stoichkov logra el empate para el Barça. El tiempo pasa en A Coruña ante la impotencia de todos, sabedores de que el Barcelona ha dado un paso al frente. Los culés pasan a ser virtuales campeones en el minuto 70, cuando Romário hace el 3-2. Cinco minutos más tarde, Laudrup sentencia con el 4-2. Entre medias, Arsenio hace un cambio, el único de todo el partido, en las filas deportivistas. Saca del campo a Donato para dar entrada a Alfredo.

Poco después de que Bakero anote el 5-2, los transistores silencian el Camp Nou. "¡Hay penalti en Riazor!" Corre el minuto 89 cuando, tras una acción entre Mauro Silva, Alfredo y Bebeto, Nando es derribado por Serer dentro del área. López Nieto, el mejor árbitro español del momento, no tiene la mínima duda a la hora de señalar el punto, más fatídico que nunca.

Con Donato, primer lanzador, fuera del campo, la responsabilidad recae en Djukić. El serbio tiene en sus pies la ocasión de hacer historia. Seis zancadas. Golpeo con el interior del pie derecho, a ras de hierba. González adivina la dirección y lanzándose hacia su derecha atrapa la pelota. El sueño se esfuma porque apenas hay tiempo para que suceda nada más.

El definitivo empate a 56 puntos da el campeonato al Barcelona gracias al golaveraje particular. El 3-0 del Camp Nou –el Dépor se impone por 1-0 en la primera vuelta– acaba siendo determinante. Aquel 14 de mayo de 1994, no solo llora A Coruña. Lo hace media España, plenamente indentificada con un equipo que se gana a pulso el cariño de la gente, pero al que la gloria se le escapa de la forma más dramática.