

EL DÉPOR REGRESA A PRIMERA DIVISIÓN
EN PRIMERA, EN SEGUNDA O EN TERCERA
La frase quedó instalada en el lenguaje del deportivismo como algo más que una consigna. Una forma de recordar que, el lugar cambiaba, pero el vínculo no.Porque durante estos años el Dépor transitó por escenarios muy distintos a los que había habitado durante tanto tiempo. Cambiaron los contextos, los rivales, las rutinas. Pero no cambió lo esencial: la manera en la que su gente lo siguió acompañando.El equipo avanzó por distintas etapas, pero siempre con una misma constante al rededor.

Se mantuvo en Riazor, que siguió siendo un punto de encuentro constante independientemente de la categoria. Se mantuvo en cada desplazamiento, en cada fin de semana repetido, en cada gesto que confirmaba que la identidad no dependía del escenario. Y se mantuvo, sobre todo, en la forma de acompañar.Porque ser del Dépor estos años no fue una cuestión de nostalgia, sino de continuidad. De estar incluso cuando no era fácil explicar el momento. De seguir.

PASIÓN QUE SE HEREDA
El deportivismo no se entiende en una sola generación.Hubo quienes crecieron sin ver al equipo en su lugar habitual, aprendiendo a quererlo desde otra realidad. Hubo quienes lo recordaban y lo reencontraron en un contexto distinto. Y hubo quienes, simplemente, lo heredaron, como se heredan las cosas más importantes.Todos compartieron lo mismo: la forma de sentir al Dépor.Una pasión que no depende ni del momento ni del resultado, ni del escenario. Que se transmite, se aprende y se sostiene con el tiempo.
EL REGRESO
El Dépor vuelve a primera.Y lo hace después de un camino largo, sostenido por algo que no aparece en ninguna clasificación: la continuidad de su gente.No es solo un ascenso. Es la confirmación de un vínculo que nunca se rompió. El equipo regresa al lugar donde la historia lo reconoce. Y lo hace acompañado.Como siempre.

















